El Futuro del Despacho y el Porvenir de la Abogacía (y 3)

Nuestro negocio hoy está asociado a la gestión procesal del conflicto.

Estamos bien posicionados, tenemos profesionales, sabemos cómo funciona, y hace años que venimos creciendo en este negocio, sumando más clientes, más eficiencia, y más capacidad de trabajo al menor precio posible.

En el futuro van a desaparecer los honorarios mínimos, y los trabajos se van a subastar digitalmente.

No es una buena idea, pero alguien lo intentará.

Llegará el día en que cada mañana accederemos a las paginas de licitación de nuestros clientes tradicionales, en las que aparecerán los pleitos recibidos, ofreciéndolos al panel de profesionales de cada entidad, para que ofrezcan el mejor precio posible, y la estrategia de gestión propuesta.

El negocio se lo llevará (probablemente) aquel operador que sea capaz de trabajar impecablemente de la forma más barata posible en los asuntos “masa”, y aquel que aporte la experiencia, la tecnología y la mejor solución estratégica y negociadora en los asuntos singulares, aunque siempre al mejor precio posible.

El elemento decisivo para la selección de los profesionales será fundamentalmente el precio.

La calidad también será compensada, y deberá ser tenida en cuenta como un elemento importante de la gestión, pero el precio seguirá siendo decisivo.

Por eso, nos hemos preparado ya para ese futuro inmediato, para ser capaces…

  • de trabajar de forma masiva…,
    • con controles de calidad basados en el conocimiento del derecho y la curva de la experiencia,
    • con profesionales eficientes, y
    • con márgenes extraordinariamente bajos, hasta el punto de que somos capaces de trabajar incluso a “riesgo y ventura“, y
  • de trabajar de forma artesanal…,
    • gestionando asuntos complejos como los orfebres,
    • a precios absolutamente ajustados siempre,
    • con un nuevo modelo de gestión, que va mucho más allá de la simple litigación.

Somos capaces de ofrecer, al mismo tiempo, trajes a medida, de alta sastrería, y trajes “retail”, estandarizados, pero con la mejor calidad posible, y al mínimo coste.

Pero ese reto es tan fenomenal como incierto el escenario en el que nos encontramos.

Nuestro modelo nos obliga a competir con los grandes despachos, con una diferencia fundamental a su favor, y es que todavía no se les contrata por el precio de sus facturas, sino por su marca. Pero ese escenario cambiará, porque ya no es necesario tener una marca anglosajona en la puerta para saber más derecho que nadie.

Pero nosotros seguimos compitiendo, además, con otros dos operadores bien distintos.

Por un lado, nos enfrentamos a operadores sin estructura, capaces de vender sus servicios a precios pensados para hacer “dumping”. Ese escenario también cambiará en breve. Porque la diferencia  de la prestación ofrecida por estos operadores no supera el más mínimo control de calidad, y el conocimiento, y la seguridad ofrecida por esos prestadores no es la esperada aunque los precios sigan cayendo a la baja.

Por otro lado, también competimos con otros operadores con grandes estructuras, a precios muy baratos, a cambio de amarrar redes profesionales mal pagadas, contratadas de forma muy discutible, con la única intención de conseguir asuntos a cualquier precio. Ese escenario no se va a consolidar siquiera. La diferencia es también la calidad, y el conocimiento, y la seguridad de las prestaciones.

Por eso, hace unos años, nos imaginamos cómo sería el futuro, y vimos claro que la única forma de mantenerse en el mercado es el precio, con prestaciones de calidad, y eso sólo se consigue con el conocimiento, y garantizando la seguridad. Y ese reto exigía dotarse de una nueva cultura, y proponerse un nuevo reto: el/la “compliance“.

El cumplimiento normativo no es una obligación, sino un requisito.

Nadie podrá trabajar si no acredita disponer de un sistema de “compliance” perfectamente desarrollado.

Y mucho menos en el sector asegurador.

Es más, la única manera de poder competir en ese escenario de precios bajos es añadir a nuestro talento, y a nuestro “know how” la garantía…

  • del cumplimiento normativo de nuestro Despacho,
  • la absoluta garantía de gestión de los datos personales de nuestros clientes, y
  • el cumplimiento de los valores proclamados por los códigos éticos de nuestros clientes hasta las últimas consecuencias, precisamente porque seremos capaces de incorporar ese panel axiológico a nuestra cultura profesional.

Por eso, uno de los elementos culturales decisivos de estos últimos dos años en nuestro Despacho ha sido precisamente adaptar nuestro propio despacho a ese escenario normativo.

Hemos dotado a nuestra organización de todos los protocolos exigidos por la ley, y hemos realizado un esfuerzo descomunal para creernos lo que proclamamos, para exigirnos su cumplimiento estricto, y para singularizar nuestra marca con ese panel cultural y normativo.

Antoni Aulés / © AULÉS LEGAL, S.L.P. 2019. Prohibida la reproducción total o parcial. Todos los derechos reservados.